
1. Prioriza una nutrición equilibrada y segura para ti y los tuyos. Abastece tu despensa de alimentos nutritivos, no perecederos (enlatados, deshidratados o secos), que no requieran refrigeración, no se descompongan fácilmente, de preparación rápida o instantánea o que no requieran cocción.

2. Mantente hidratado. Bebe agua regularmente, aunque no sientas sed. Evita bebidas azucaradas o alcohólicas que deshidratan. Asegura una fuente de agua potable, suficiente agua embotellada (mínimo 2 L por persona/día).

3. Ten una reserva de vitaminas y minerales esenciales: Multivitamínicos o suplementos (especialmente si prevés días con alimentación limitada). Fórmulas nutricionales, pueden ser una opción en caso que se acaben las reservas.

4. Usa primero los alimentos del refrigerador antes de los enlatados. No consumas carnes, lácteos o comidas preparadas si llevan más de 4 h sin refrigeración.

5. Mantén la higiene alimentaria. Lava o desinfecta tus manos antes de manipular alimentos. Si no hay agua, usa toallitas húmedas o alcohol en gel.

6. Puede haber incertidumbre sobre cuánto durarán los suministros; come suficiente pero sin excederte. Controla las porciones. Si sufriste estrés o ansiedad, cuida la relación con la comida.Evita compensar con azúcar o comida rápida; prioriza comidas equilibradas y caseras. Puedes prácticar meditación, recreación sin tecnología cómo realizar actividades familiares con juegos de mesa o leer libros.

7. Después de la tormenta: Reintroduce alimentos frescos, Rehidrátate bien. Evalúa tu reserva de alimentos y repón lo usado.
